Educación de la Interioridad

 

La Educación del ser ha sido una constante en nuestra educación. Santa Juana de Lestonnac, desde muy joven, en su vida escuchó “No dejes apagar la llama”. Esta expresión ha sido como un mantra para nosotros.

La interioridad es ese espacio en el que se integra lo corporal, con los pensamientos, sentimientos, creencias y emociones para sentirnos seres unificados.

Cuidamos la dimensión interior de toda la Comunidad Educativa, ya que pensamos que lo que nos pasa por dentro, en nuestro mundo interior, es muy importante para el correcto desarrollo de todas las dimensiones de la persona.

El “Proyecto i” de Educación de la Interioridad está presente en todos los colegios. Es un proyecto que parte de la vivencia personal, para que en el día a día del colegio y en la forma de educar se integren prácticas educativas de respiración, relajación, silencio, gestos, apertura a la trascendencia…que nos hagan ser más conscientes de la dimensión interior de las personas.

 

La Interioridad es la dimensión donde la persona se va configurando como actora de su propia vida. Esta dimensión es una realidad inacabada que se va construyendo con habilidades y técnicas que las culturas, religiones y diferentes corrientes psicológicas, filosóficas y humanistas han puesto a nuestra disposición.

Todo ser humano, independientemente de sus creencias, religiosas o no, dispone de una vida interior que tiene que desarrollarse. Para ello es esencial plantearse la necesidad de educarla y estimularla en las nuevas generaciones.

La Compañía de María desea ofrecer en sus centros una educación integral y propone la interioridad como un camino de integración personal, ofertando espacios de silencio y de reflexión que desarrollen la capacidad de interiorizar de las personas. Se concibe como un proceso de descubrimiento, a partir de la experiencia, en el que destacan como objetivos:

•     Desarrollar el autoconocimiento.

•     Unificar las dimensiones de la persona.

•     Promover la apertura a la trascendencia.

Dentro de nuestras actividades concretas con alumnos y familias se intenta realizar un análisis de las distintas dimensiones de la realidad en la que vivimos. A través de este análisis se hace palpable que nuestro mundo actual no es nada estable, sino que está inmerso en un proceso de cambio y que solemos vivir dirigidos por una sociedad de mercado en la que los extensos e intensos horarios productivos hacen que dejemos a un lado muchos de los aspectos más importantes de nuestras vidas, como pueden ser los momentos de autoconocimiento, crecimiento personal y búsqueda de horizontes de sentido vital. Se justifica de esta manera la necesidad de una educación de la interioridad que nos ofrezca las herramientas necesarias para vivir con coherencia.

Analizamos también, a través de las actividades de nuestro proyecto, algunas de las características de nuestros jóvenes y vemos la necesidad de conocer distintas técnicas de acompañamiento y gestión emocional para minimizar los posibles efectos de las heridas emocionales que pueden aparecer en esta etapa, dada la fragilidad que muchos de ellos poseen.

Comprendemos que todo este proceso de acompañamiento emocional y crecimiento interior debe hacerse siempre desde la propia experiencia y cuidando notablemente los lenguajes y gestos empleados en el acercamiento a nuestros jóvenes. Por ello durante las sesiones ponemos en práctica múltiples dinámicas y técnicas y compartimos muchas de nuestras experiencias personales, para hacer este descubrimiento mucho más cercano y atractivo.